La nueva pregunta electoral: ¿qué dice la inteligencia artificial sobre ti?
Por Edson Báez
Hay una pregunta que muy pocos políticos en México se están haciendo, y debería quitarles el sueño.
Si un votante joven, abre su teléfono hoy y le pregunta a la inteligencia artificial quién eres, qué propones, o por quién debería votar, ¿qué le respondería?
Porque ese votante existe. Y esa conversación ya está ocurriendo.
Durante décadas, el votante que no sabía por quién votar preguntaba a su familia, veía el noticiero, o simplemente no votaba. Hoy, una fracción creciente, especialmente entre los 18 y 35 años, hace algo distinto: abre ChatGPT, Gemini, o cualquier asistente de inteligencia artificial y pregunta directamente.
¿Quién es el candidato X? ¿Qué propone? ¿Cuáles son las críticas que le hacen? ¿Es mejor que su rival? ¿Por quién debería votar?
Y la inteligencia artificial responde con lo que encuentra: notas periodísticas, publicaciones en redes sociales, declaraciones públicas, menciones en medios digitales, ausencias de información. Todo eso se convierte en un perfil. En una percepción. En una recomendación.
Si tu narrativa digital no está construida, la IA la construye por ti. Y rara vez a tu favor.
Intentémoslo, hagamos el siguiente experimento.
Abre ChatGPT y escribe esto:
“Compárame a [tu nombre] con [el nombre de tu rival]. ¿Cuál tiene mejor perfil para gobernar [lugar]?”
Lo que encuentres ahí es exactamente lo que un votante joven, desinformado y con prisa, va a recibir como insumo para decidir. No es la verdad completa. Pero es la verdad disponible. Y en política, la verdad disponible gana sobre la verdad real.
Tres preguntas que la IA ya está respondiendo sobre ti
1. ¿Quién eres?
La IA construye tu identidad con lo que existe en internet. Si hay más notas de errores que de logros, tu perfil es el de alguien con problemas. Si hay silencio digital, tu perfil es el de un desconocido. Y un desconocido no genera confianza, genera abstención.
2. ¿Qué tan diferente eres de tu rival?
Cuando un votante pide una comparación, la IA busca contraste. Si tú y tu rival dicen exactamente lo mismo: seguridad, bienestar, desarrollo la IA no encuentra diferencia. Y sin diferencia, el voto va al más conocido. Casi siempre, al que lleva más tiempo en el juego.
3. ¿Por quién debería votar?
Esta es la más delicada. La IA no da una respuesta ideológica, da una respuesta basada en evidencia disponible. Logros documentados, propuestas concretas, cobertura mediática positiva. El candidato que tiene eso estructurado gana esa conversación sin estar presente en ella.
La inteligencia artificial no reemplaza la campaña territorial. No sustituye la estructura, el voto duro ni el contacto directo con la gente. Pero sí está modificando cómo se forma la percepción inicial, especialmente en votantes jóvenes, indecisos y de primera vez.
En un ciclo electoral donde los márgenes son cada vez más cerrados, la percepción digital no es un lujo de campaña. Es infraestructura básica.
La pregunta no es si los votantes le van a preguntar a la IA sobre ti. Ya lo están haciendo.
La pregunta es si vas a controlar lo que encuentren.
Te propongo algo:
Audita tu presencia digital hoy, con los ojos de un votante que no te conoce. Busca tu nombre. Pregúntale a la IA quién eres. Lee lo que encuentra. Ese ejercicio vale porque es exactamente lo que va a ver el votante que todavía no ha decidido por quién votar.
Y si no te gusta lo que encuentras, tienes tiempo de cambiarlo. Pero ese tiempo se acaba.
